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Martes 20 de enero, 2009
México D.F. amaneció radiante. Soleado, con una temperatura muy agradable y muy buena vibra. Por eso, decidí concertar una reunión de trabajo justo al medio día en una cafetería con mesas al aire libre para poder tomar un buen café y alguna otra cosilla durante la conversación. Busqué en nuestro propio portal www.micondesa.com y recordé el Maque Condesa el cual había visto muchas veces pero por una cosa u otra me decidía por otro lugar.
Maque Condesa es una cafetería y pastelería ubicada en un sitio privilegiado en la esquina de Ozuluama justo frente al parque México. La vista es preciosa y el tránsito muy razonable. Su apariencia es impecable por dentro y por fuera. Cuenta con mesas dentro del local y alrededor del mismo y con una decoración sencilla pero elegante que te invita a visitarlos. La concurrencia era 80% lindas y bien arregladas señoras de la zona desayunando, tomando café y conversando con sus amigas. El otro 20% lo integramos nosotros y algún hombre tomando café tranquilamente. También ofrecen una amplia variedad pan dulce y galletas para llevar a casa.
Seleccionamos una de las mesas del exterior, nos sentamos y esperamos y esperamos y esperamos. A pesar de que el lugar no estaba lleno, aparentemente los meseros no se percataron de nuestra presencia hasta que trajeron la cuenta de la mesa de nuestros vecinos. Finalmente el mesero se acercó amablemente y con cara de sorpresa nos preguntó si ya habíamos sido atendidos. Ante nuestra respuesta negativa se apresuró a traer la carta y ofrecernos bebidas. Yo pedí un capuchino clásico que estuvo muy bueno. Me gustó mucho encontrar sobres de diferentes opciones "sugar free" además de los simpáticos terrones de azúcar blanca que cada día son menos comunes. Pepe pidió solamente un vaso grande de jugo de naranja natural. Maque cuenta con una carta amplia de desayunos. Por la hora y porque yo tenía un compromiso para la comida, pregunté por algo ligero y el mesero me ayudó a elegir plato de papaya con yogurt natural y miel. La fruta estaba muy dulce y fresca. La porción generosa y bien presentada.
Desafortunadamente sentimos que el personal no estaba bien organizado y que todos hacían de todo. Revolví el azúcar de mi capuchino con un tenedor porque la cuchara llegó muy tarde. Aunque la cuenta la trajeron antes de que termináramos, tuve que buscar un mesero para pagarla.
Para recomendar este agradable lugar tendría que hacer una segunda visita. Aunque el personal es amable y el lugar precioso, el servicio nos dejó notoriamente insatisfechos.
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