Restaurante Gulie
5 de marzo, 2009
Conocí Gulie desde antes que fuera inaugurado porque fui testigo de su transformación de ser una vieja casa a lo que lo hace hoy en día el restaurante más bonito de la Condesa. De hecho, confieso que he tomado prestadas algunas ideas decorativas para mis propios espacios. En Gulie, han cuidado cada detalle para que tu experiencia como cliente sea impecable. Ubicada en Tamaulipas 45 frente a la zona de antros, el lugar es discreto y a la vez majestuoso. Una fusión de lo antiguo y lo moderno, entre lo minimal y el lujo de aquellos antieres cuando construyeron enormes residencias en esta zona.
Pese a lo que algunos pudieran pensar, la concurrencia es variada. Es un lugar elegante y casual por lo que no es necesario que vayas de pipa y guante. Yo siempre voy en jeans y camisa, pero una playera cómoda es tan ad-hoc como un traje de tres piezas.
El personal es muy atento y siempre están listos para servirte sin grandes caravanas ni exageraciones. Sonrisas, amabilidad y eficiencia.
La comida de autor es simplemente impecable. Pequeñas porciones al estilo de cualquier restaurante 5 estrellas te hacen sentir como en algún excelentísimo restaurante de Nueva York, sin tener que pagar el alto precio. Lo cierto es que la carta, que no es muy amplia ofrece platillos para todos los presupuestos. Nosotros pedimos una entrada de espárragos con foie gras y de platos fuertes seleccionamos la cazuela de mar que es como una sopa un tanto espesa a base de jitomate y mariscos estupenda. Mi invitado se fue por el vacío de cordero presentado en una forma inusual que le fascinó. Como postre nos aventuramos a pedir el fondant de chocolate con helado del mismo sabor que desapareció del plato en segundos.
Recomendación: estupendo para cualquier ocasión.
Nota: justo antes de publicar esta nota, nos enteramos que Gulie se prepara para unos cambios muy interesantes. Iremos nuevamente y les contamos. Mientras tanto, sugiero ir de una vez y vivir esta experiencia.
Nota 2: Te dejamos sólo una imagen para que descubras con tus propios ojos la belleza arquitectónica de este luagar.