El Torito
Donde la fiesta nunca termina.
Jueves por la noche. Polanco y la Condesa están llenos de vida. Los restaurantes, cantinas y bares se ven llenos de gente, huele a rica comida, se escucha la música, se siente la buena vibra y todos saborean bebidas tan simples como una cerveza o elíxires preparados por los mejores bar-tenders de la ciudad. Mientras esto sucede, elementos de la policía van armando sigilosamente sus retenes, donde muchos harán escala en ruta hacia su casa una vez terminada la convivencia.
Viernes en la madrugada. Camino a la casa encontramos los temibles conos anaranjados y un oficial nos da la instrucción de detenernos. Amablemente, indica que el conductor debe soplar en un tubito blanco para que su nivel de alcohol en la sangre sea medido. Lástima. El resultado es positivo y habrá que mandar el coche al corralón y el chofer al muy famoso Torito.
Viaje en patrulla a la delegación. La conversación con el insobornable agente es amigable. "Se hubiera estacionado joven", "¿Qué no sabe que en el "tuiter" ponen adonde se ponen los retenes?", "está re gacho el torito".
Llegando a la delegación encuentras muchos "abogados" que te tramitan un amparo "para que salga en dos horas jefe". Antes de llegar al Juez Cívico, uno de los empleados de la delegación te invita a pasar a una oficina para explicarte que la sanción es de 20 a 36 horas inconmutables. La decisión es del juez, pero "si nos ponemos de acuerdo te dan la mínima". $500 pesos más ligera la cartera y efectivamente fue recibida la pena mínima.
Sorpresivamente, en "El Torito" no encontramos corrupción. Es un lugar ordenado, limpio, bien pintado y el trato de los custodios y el personal en general es respetuoso. Al llegar en la madrugada, primero te piden apagar el celular so pena de recibir otra sanción administrativa y agregarle horas a tu condena. Después, llegas a un escritorio donde entregas tus pertenencias (incluyendo agujetas, cinturón y corbata) para que sean guardadas en una bolsa de plástico no sin antes ser inventariadas. Si tienes efectivo, en la papeleta escriben el monto total y te entregan la copia carbón del documento. Posteriormente pasas al examen médico que consiste en responder un par de preguntas médicas. Al terminar, avanzas a la zona de celdas y empiezan las sorpresas.
¡Mi querido Pepe! ¿Dónde te agarraron? Aquí encuentras a tus amigos del colegio, al vecino, al cajero de tu banco, al maestro de la escuela de tus hijos, al director de una empresa, a tu médico de cabecera, al abogado corporativo, al artista de telenovelas, a uno que otro indigente que no pudo pagar la multa por beber en la vía pública y hasta al mismo mesero que te sirvió los últimos tragos de la noche.
A las seis y media de la mañana, se escucha la voz del custodio invitando a todos a desayunar. Con una charola de plástico en mano y la resaca a cuestas, te formas para recibir el huevo revuelto, frijoles y pan con el que empezarás a curarte la cruda. Al terminar, hay que lavarla y devolverla para que alguien más la pueda usar.
Alrededor de las 8, hay que pasar lista. 9 elementos de seguridad no logran que el número de huéspedes coincida con la lista con la que cotejan. Hay que volver a empezar. Una vez terminado el proceso, llega un voluntario de Alcohólicos Anónimos que da una plática sin acusar. Con la cabeza inclinada hacia abajo, los crudos de esa mañana escuchan con poco ánimo y sentimiento de culpabilidad.
A partir de ese momento abren la tiendita y la biblioteca. En la primera ofrecen lo típico de las tienditas de la esquina, sopas instantáneas, café, etc. En la segunda, te ponen una película, tienen como 500 libros y están disponibles juegos de mesa como dominó, barajas y ajedrez.
Quien suponemos es la directora del Centro de Sanciones Administrativas y Readaptación Social, salió al patio para dar la bienvenida. Con un tono maternal se dirigió a todos felicitando que hayan llegado a ese lugar. Hizo hincapié en la buena fortuna no haber terminado en un hospital o en un reclusorio e invitó a todos a pensar en las consecuencias de beber y manejar. "allá afuera están sus familiares y amigos preocupados por ustedes. ¿qué necesidad?"
Durante las siguientes horas ya hay grupos de amigos. Los de Polanco y Condesa no dejan de bromear. Chistes, se preguntan si en la tiendita habrá micheladas, cuentan su experiencia en la delegación, su interacción con los policías, el miedo al llegar, lo que dirán sus esposas/novias, y hasta intercambian datos de contacto. No faltan quienes hablan de negocios, ni los que están preocupados por lo que no hicieron en el trabajo, ni los que de plano ya planean su próxima visita.
El Torito es para todos. No es necesario reservar y con menos de $200 que te gastas en la tiendita, puedes pasar tus veinte horas tranquilamente y alejado de los problemas cotidianos. Lo único que tienes que hacer es tomarte un par de cervezas "de hidalgo" o de plano ponerte una buena jarra y dar una vuelta al volante de tu coche en Polanco o la Condesa donde seguro que te pescan.
Yo mero.